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sábado, 19 de mayo de 2012

El polimodal (21)


A mediados de invierno, empezaba mi día cuando todavía era de noche. De mis 5 pantalones 3 eran de jean y tardaban en calentar mis piernas. El pasto de las veredas siempre estaba rociado de escarcha, y cruzaba la plaza recibiendo el frío de costado, la nariz enrojecida. Saludaba los faros de neón en silencio, testigos de mi marcha apresurada. En esos minutos de caminata, pensaba en lo que había soñado, en la última que hubiese hecho con los pibes, en las últimas palabras que había cruzado con Melina, en las próximas que podría decirle. Mi conciencia del mundo exterior nunca se espabilaba realmente hasta que cruzaba palabra con alguien, o mejor aún, cuando veía el tumulto de gente al formar (andaba muy justo con las faltas y no me quedaba otra que llegar temprano). Entrábamos al aula teniendo que prender la luz, apagándola a mitad de clase, cuando el sol despuntaba lo suficiente como para iluminar el pizarrón y las carpetas. Tenía su encanto.

Hacia fuera, me volvía cada vez más ligero, impredecible. Por momentos a caballo de un rayo eléctrico, arrojando salidas que caían sobre el curso como bombas de napalm. Pero empecé a sentirme extraño. Faltaban pocos meses para fin de cursada, y pensando en eso a veces me ensimismaba mucho. Hasta entonces me había confiado en que las cosas siguieran su curso, pero en el fondo tenía terror de exponerme. Estaba claro que la situación con Melina había llegado a un punto decisivo, en el que no podía darse un paso atrás ni uno adelante sin consecuencias. Ni siquiera detenerse. Ella parecía cómoda, no iba a tomar la iniciativa. Por otro lado, el Chileno hacía sus movidas y lograba entretenerla a base sus máximas de vida. De a poco se había vuelto más refinado, sin perder el estilo, pero abandonando los puntos más soeces que lo distanciaron de Melina en un principio. Melina sentía que lo rescataba, su influjo lo empujaba hacia arriba. También a mí. Con sus acotaciones nos ponía en constante entredicho. De nuestro enfrentamiento velado ella era juez y testigo, con su risa.

Una de esas veces en que acompañaba a Héctor en el kiosco. Entre las cosas en las que él sabía más que yo, además de política, estaba la psicología,  el psicoanálisis sobre todo. De chico había ido varios años a una terapeuta, su familia se preocupó por la muerte de su madre. Él decía que fue mas por no preocuparlos a ellos que por necesidad propia. Llovía finito y lo ayudé a tapar las revistas con una lona transparente. Él cebaba el mate.

-Sabés Palito que a veces me da pena por vos.
-¿Por qué?
-Porque siempre te agarro mirando a Melina. Vos pensás que lo escondés bien, pero es fácil darse cuenta.
-¿Qué se nota?
-Bueno, la situación en sí se nota, todo. La mina te tiene. Y vos podés decir lo que quieras pero te tiene.
-No sé si es tan así.
-Pero es así. Y al Chileno también. Esa mina los va a hacer pelear a los dos, encima la tiene a Fernanda ahí al lado, te pensás que ella no la aconseja… se cagan de risa de ustedes dos. Lo veo.
-…
-¿Qué onda con Carla?
-¿Cuál?
-La de 1º, no te hagas el boludo.
-Ah, si. Nada.
-Está con vos.
-Sí.
-Tiene lo suyo.
-Tiene.
-Qué onda.
 -El otro día fuimos a la plaza.
-¿Y?
-Nada. Nos besamos y no sentí nada.
-Nada.
-Nada.
-Estás con la idea fija. Hasta que no te des la cabeza contra la pared no vas a parar.
-No voy a parar.
-Te estoy avisando eh.
-Yo sé Héctor, pero no es fácil…mientras más siento que estoy cerca de… siento como si…. como si… algo empujara mi pecho hacia… como hacia adentro y… y no puedo, porque de repente me paralizo, y pienso qué podría decirle, cómo podría decirle, en qué momento, y entonces es como si el mundo se viniera encima mío y yo… y a veces me siento tan capaz de todo, de ir y decirle, y de… besarla… pero…
-Yo sé. Te pensás que no sé. No te diría esto si no sabría lo que es. Pero tenés que parar un poco chabón. Tu problema es que estás demasiado pendiente de ella y de tu idea de ella. Yo te puedo decir que veo cosas de ella que…
-Qué vas a decir.
-Que no es la mina que pensás que es. Te está usando. Pero bueno listo, no te vas a dar cuenta hasta que estés demasiado cerca, me parece innecesario, me parece que…
-Eso es porque es amiga de Fernanda, es un tema tuyo eso, no me lo quieras meter a mí. Yo no quiero estar con Fernanda, pero es amiga de Meli y yo me hablo con ella, y bueno, son amigas, que querés que haga.
-¡No es eso Palito! Mirá cómo te ponés boludo. Pará un poco man.
-Mierda… yo… es que… no entendés.
-Si boludo, sí que entiendo. Estás enamorado, ya sé. Que te pensás que no sé lo que estar con el corazón en la boca por una mina.
-No sé.
-Bueno, si sé. Escucháme bien porque si no puedo hacer que cambies tu curso de acción, por lo menos escucháme esto que te voy a decir.
-El qué.
-Sobre el mito de la Medusa.
-Ahá.
-¿Conocés el mito de la Medusa? Era una mina tan linda que…
-¡Si, si!
-Bueno, pará. Los mitos son como mensajes cifrados que hay que saber desenredar. Cuando podés hacerlo, te dan mucho más de lo que te podrías imaginar. Escucháme bien porque esto te va a ayudar para lo que sea que tengas en mente. Confiá en mí.
-Bueno. Dale.
Un señor vino y le compró un Crónica. Seguimos.
-Qué pasa cuando los hombres miran a Medusa.
-Se convierten en piedra.
-Bien. Por qué.
-Porque tenía la cabeza llena de víboras y era horrible.
-Ahí está el error. Dijimos que Medusa en un principio era linda. Demasiado linda.
-Se cogió a Zeus y Hera la castiga, convirtiéndola en…
-Bueno ahí está. No te quedes con que es fea, eso es lo que Hera, envidiosa, quiere pensar de ella.
-No entiendo Héctor, das muchas vueltas.
-Quedáte con esto: Medusa es linda, demasiado linda.
-Ahá.
- Ese su poder sobre los hombres. Cuando los mira, los convierte en piedra.
-Los paraliza.
-Claro ¿Entonces qué hacés?
-La prendo fuego.
-…
-Bueno a ver.
-¿Cómo vence Teseo a Medusa?
-Usa un espejo. Un escudo como espejo.
-No la mira. Mira su reflejo.
-Si.
-¿Entendés?
-No sé. Creo que no. Si no miro a Melina va a pensar que estoy enojado o algo, y el Chileno va a ganar terreno, y yo…
-No. Pensá un momento lo que te digo ¿Cómo se vence a la Medusa?
-…
-Y pensá, no es Medusa la que nos vendieron, no es Medusa la víbora gigante y horrible. Es Medusa la que se cogió al dios del Olimpo.
-Cualquiera puede caer.
-Por qué.
-Porque se dejan llevar. Se arrastran por ella.
-Bien.
-Y Hera representa a todas las mujeres decentes que son cornudas por culpa de la atorranta de turno. Para ellas los hombres son pollerudos.
-Bueno… en realidad…
-¡Si, si, es eso! Mujeres así son la base de todo, madres de familia, que se casan para poder dejarse estar, asentarse. Entonces viene la pelirroja de Rogger Rabitt y les roba al muñeco, pero para ellas es un monstruo. Ese es el cuento, eso es. Medusa es Lilith.
-Más o menos. Lo importante es por qué los hombres caen con Medusa.
-Pierden.
-¿Y vos cómo vas con Melina?
-Al precipicio… si…
-Directo ¿Sabés por qué?- me da el mate-. Y esto es lo que te va a volar la cabeza si lo agarrás bien. Miráme bien. Concentrá toda tu atención en este momento.
Una vieja le compró la Predicciónes mas una revistita de crucigramas.
-Estoy.
-Lo que vos ves en Melina y que te corta la respiración, no es Melina en sí misma, es lo que de ella resuena en vos. Es lo que de ella está en VOS mismo, en TU ideal de mujer –puso un dedo en mi pecho-. Cuando ella hace o dice algo, o cuando te ponés a mirarla, ella hace eco en esa parte de vos, y te destruye por dentro. Ella no tiene idea realmente de esto que produce.
-¡Algo tiene que saber!
-Me animo a decir que en todo caso sabe muy poco. Incluso yo hoy me doy cuenta que estás más metido de lo que pensaba.
-Me carcome lentamente. Todos los días sonrío mientras me retuerce el corazón como un trapo de piso… no sé que hacer Héctor- me puse a llorar.
-Yo sé Palito, yo sé que estás sufriendo. Pero tenés que entender esto. No se trata de Melina, no esencialmente. Se trata de vos. Estás agarrando un fierro caliente todos los días, luchando por no convertirte en piedra y ella no sabe nada.
-Tiene que saber…
-Sabe algo, si, pero ¿Hasta qué punto? Y no es contra ella, digo, o sea ¿Podría ella realmente saber? ¿Entendés?
-No, no, pero ella… -sonándome los mocos- en algún momento tiene que saber, algo tengo que hacer.
-Si, pero no. De eso te quería hablar, porque te veo que vas para ahí. Vos estás pensando en agarrarla y decirle todo.
-Si…
-Error. Si lo hacés, perdés. Te convertís en piedra. Y no porque a ella no le pase nada con vos, no es eso.
-Qué es.
-Es una cuestión de saber dominarse. Ella tiene que poder ver en vos que podés dominarte, y llegado el caso, dominarla.
-¡Yo no quiero dominarla!
-No quise decir eso… puede haber un equilibrio, pero en algún momento un hombre tiene que poder agarrar las riendas. Las mujeres lo necesitan. Y si querés que las cosas te salgan bien, lo vas a tener que poder hacer. Sino, olvidáte. Podés ser inteligente, gracioso, tener encanto, todo lo que vos quieras. Pero si no tenés eso, no tenés nada. Y una mujer desde que nace aprende a saber quién lo tiene y quien no. Y Melina es muy viva, eso te lo voy a reconocer.
-No tiene por qué ser así todo.
-Decíme una cosa ¿Qué imaginas cuando pensás en estar con ella?
-Cosas.
-Bueno, pero qué cosas.
-Pienso… en caminar de la mano. Reírnos. Cosas así.
-¿No pensás en “hacerle el amor”?
-A veces. Intento no pensar mucho en eso.
-Pero pensás.
-Ponele.
-Y no te atrevés a pensarlo ¿Te das cuenta?  Porque no se trata de Melina, se trata del ideal de mujer que no querés violentar ¿Entendés? ¿Ves como todo esto tiene toda una cosa interna de la que ella nunca se entera?
-Algo. Pero yo no lo había pensado así, o sea, está la Idea, y está el mundo, y la Idea proviene del mundo.
-Si, Palito, exactamente. Platón no es el camino. Tenés que dejar de ver en ella tu ideal de mujer, tenés que poder verla tal como es. Es una mina linda, es inteligente, tiene imaginación, pero tiene sus cosas, es mala a veces.
-Malísima ¡Eso me gusta de ella! A veces me mira de una forma que me dan ganas de ponerle un látigo en la mano.
-Bueno eso es un tema la verdad- se reía-. Pero ese es el escudo de Teseo, no mirar al ideal, sino mirarla a ella. La metáfora invierte el signo, porque el espejo de tu ideal es la Melina de carne y hueso, y tu ideal es lo que te paraliza, no ella. Para vencer eso, tenés que enfrentar tus demonios. Lo que quiero que entiendas, o sea, por lo menos, es que acá vos tenés dos enemigos.
-Melina no es mi enemiga.
-No. Pero tenés dos problemas muy diferentes, y vos estabas pegando todo en una misma cosa. Tenés, primero, un problema interno, el de que tenés una demanda muy profunda de algo que nadie te puede dar. En algún momento vas a tener que aceptarlo. Ahora o más adelante, igual lo vas a tener que hacer. Y no es que sos vos solo que te pasa esto, es lo que le pasa a todo el mundo. Es el creer que hay una persona por ahí dando vueltas que nos va a llenar el vacío que tenemos adentro.
-Romanticismo not dead.
-Y decíme – me pasó otro mate- ¿Existe eso? ¿Existe esa persona para cada uno?
-No, puesto así, no. Sería demasiado perfecto. Poco probable. Habría que cubrir demasiadas variables, habría que suponer alguna clase de karma o dios que…
-Exacto.
-Y dios no existe. Tampoco el karma. No pueden existir. Jamás.
-Nunca.Y todo este sistema de mierda se basa en vendernos que eso existe, que el amor perfecto existe, porque en el fondo lo necesitamos. Demasiado.
-Lo reconozcamos o no, todos quisiéramos poder creerlo…
Un pibe vino a pedir dos pesos en moneda, Héctor le dijo que no tenía, que pregunte al de las garrapiñadas.
-Tenés que poder ir mas allá Palito. Porque si lográs resolver el primer problema, el segundo va a caer solito.
-Lo que me estás queriendo decir es que para estar con Melina, tendría que chuparme un huevo Melina.
-Perfecto.
-No acepto.
-Vas a entrar al templo de la Medusa.
-Si, voy a entrar.
-Pero cuando llegue el momento, usá el escudo, haceme caso.
-No decirle lo que es para mí mismo, decirle lo que es para ella nada más.
-Bueno Palito, capaz que lo veas así es todo lo que puedo hacer por vos hoy.

Dijo esto mientras le cambiaba la yerba al mate. La lluvia se largó un poco más fuerte.

miércoles, 20 de enero de 2010

Libertinaje: nuevo envase


Creo que en la nota de la revista Viva hay algo de farsa. No porque las historias sean inventadas, sino porque se da cierta imagen de que hay un "nuevo" modo de vivir las relaciones amorosas que está en crecimiento. Se da esa idea de que es un anticipo de lo que serán en el futuro esas relaciones, y eso me parece re cualquiera. Poco de realismo y mucho de truco publicitario para jugar con el morbo y el fantaseo del lector. Aún cuando nos creamos tan liberados de los preceptos del pasado acerca del amor y el matrimonio, lo cierto es que para proyectos como un automóvil, una hipoteca, es mucho más factible que se den matrimonios tradicionales (o sea, con la correspondiente cuota de infidelidad, pero eso no es lo decisivo). Desde hace miles de años en Occidente viene siendo la propiedad de los bienes lo que divide a las personas, y si bien ya no se trata tanto de matrimonios arreglados, en todo caso los mismos interesados en casarse son los que velando por sus intereses en ese sentido apuntan a un matrimonio y a tener hijos.

Por otro lado si, tenemos gente como muestra la nota que elige vivir relaciones múltiples, pero se trata en la gran mayoría de personas de entre 20 y 30 años con muchas ganas de garchar y que no le rompan las bolas con planteos boludos, y a la vez formando parte de un nivel socioeconómico que le permita, primero, lograr concebir el poliamor como estilo de vida con carga filosófica (o sea educación y herramientas culturales diversas), y segundo, dinero y medios para realizar y sostener un proyecto así (un departamento con 6 ambientes full equipment en medio de Vicente Lopez o algo por el estilo). De modo que tratándose de una minoría que a su vez forma parte de un sector minoritario no podemos hablar del "amor del futuro", pero si de un intento de reciclaje de algunos conceptos socialistas que se reflejaron en los intentos de comunas que se vieron ya en el SXIX. La gran mayoria fracasó, y lo mismo pasó con los hippies ayudados por las drogas. Solo que ahora no se trata de un ideal para cambiar el mundo, ahora se trata de "vivir la vida al máximo, con responsabilidad y conciencia".
El rechazo que estas personas manifiestan hacia las situaciones de celos me parece muy válido, pero solo pueden tener esa posición tomada en base al contraste con lo tradicional, para poder decir "estamos mas allá de toda esa cosa infantil de la posesividad y las limitaciones sin sentido", y eso implica crecer observando eso que luego rechazan. Con esto quiero decir que sus hijos (si es que los tienen) no serían de ninguna manera una progenie que continuaría a modo de legado un nuevo modo de vida, es decir, no necesariamente. Tampoco deja de ser cierto el que una mujer o un hombre (pero sobre todo una mujer) que se acostumbre a ser deseada sexualmente y codiciada por su entorno, situación en base a la cual se establece un narcisismo fuerte, será siempre alguien más propenso a utilizar esta ventaja a su favor buscando al mejor partido en vistas a la monogamia.
Por último, es una práctica ya conocida la de ofrecer panoramas futuristas que no contemplan la realidad socioeconómica de los sectores mas marginados, lo que los hace más bellos pero menos creíbles. Lo que llamamos poliamor en Palermo Soho, en La Matanza es puterío, y seguirá siendo así mientras haya gente que se muera de hambre.

Una novedosa manera de ofrecer una práctica libertina para quien puede pagarla, un nuevo envase. Pero realmente, nada nuevo bajo el sol.

Imagen: durante el backstage, parte del elenco de "Maria Antonieta" de Sofía Coppola 

viernes, 22 de mayo de 2009

El poder del amor

El amor es un sentimiento que en parte puede expresarse en palabras y hechos, pero en parte no lo es. Hay algo acerca de él que no podemos explicar a otra persona cuando tratamos de hacer entender el por qué amamos a alguien. Como se trata de un sentir en gran parte incomunicable, uno siente que se encuentra ante algo único entre su objeto de amor y él mismo. Por un lado el enamorado reconoce esta imposibilidad, y por otro lado el pecho le estalla lo suficiente como para cometer una herejía hacia su teoría e intentar mostrar al origen de sus padecimientos todo lo que la quiere. Y ponele que le va bien.
El amor entonces se vuelve el símbolo de la comunicación más profunda entre dos seres humanos, ya que parece que si una parte dice "te amo" y la otra también lo dice (y como supuestamente era algo incomunicable y terriblemente angustiante), el problema se resuelve y si se besan significa que el entendimiento sobrepasa las palabras y va mas allá de todo. Una conexión de esencias no? Esto lo vuelve sagrado. Es el amor como símbolo cultural, como función de encarnar la esperanza del género humano de superar las barreras, la incomunicación, los obstáculos...

Fin? Claro que no. Tarde o temprano empieza caer la ficha de que el supuesto entendimiento no era más que una cortina de humo para que cada uno fantasee acerca de cómo eran las cosas entre ambos. Lo que quiere decir que el sentirse maravillosamente bien, aún cuando sea deseable pensar que si, no garantiza nada. Se entiende que no sea un saber que esté de moda. No da. No habría divorcios porque directamente no habría casamientos, y la institución de la familia hay que hacerla deseable si o si porque sino se va todo al carajo. Capisce?

"Y qué? No queda lugar para el amor? Sí o si enamorarse es una cagada? Andá a cagar pendejo de mierda yo lo amo a mi gordo y a su ombligo peludo"

Primero, nadie dijo que lo pasajero sea malo. Tal como la vida, mientras dura se siente que es verdadero y eso ya es bastante. Y Segundo, hay un amor perdurable: es el que se mantiene a flote cuando arriesgás a que no lo haga. Por ejemplo decís "ay si lo/la quiero porque es tan inteligente...". Bueno andá y preguntale a ver sobre religión o política a ver si no dice una pelotudez. Si te arriesgás constantemente a saltar esa clase de vacío, por ahí consigas algo más tangible, y por ahí lo arruinás todo. No hay garantías de nada, y menos en el amor.

Ahora que loco no? Por qué hay personas que cuando la pareja dice "te amo" en vez de mentir como corresponde diciendo "yo te amo" dicen simplemente "yo también"? Como si eso los salvara moralmente, si vas a ensuciarte las manos hay que hacerla bien. Decile que la amás y besala como si tu vida dependiese de eso. Es algo que no entiendo la verdad, qué poca decisión que hay en este pais...

Imagen: "Under the rain of love" de Leonid Afremov