viernes, 27 de marzo de 2009

Tormenta anunciada

Estábamos caminando y vi venir la tormenta. No me desesperé, estaba preparado, pero aún así una amargura de verdugo forzado me recorrió la garganta. Vi la duda en su boca y el gesto de decisión que la llevó a decir lo que quería decir desde la última vez que nos vimos. Para hacerlo solo necesité una ligera y breve desviación de mi pupila.
-Es que a veces me pongo a pensar…qué sentís vos por mí? Te caliento simplemente o hay algo más que eso? Yo sé como pensás, me lo dijiste de muchas maneras, pero yo necesito tenerte más cerca, necesito entendés…
-Mirá… (hice una pausa) yo sé lo que vos querés de mí (una nueva pausa y cuidando mantener un tono suave y sereno).Y no te lo puedo dar. (silencio ante la certeza de que enfrente mío estaba la serie de palabras que una vez iniciada se sigue hasta el final, ensayando mentalmente el tono de voz y la prosodia que necesitaba).Podemos hablar y te puedo decir varias cosas, pero sea lo que sea que te diga no va a cambiar eso. Y no quiero lastimarte más de lo inevitable (La miré a los ojos en la última frase con mi mejor cara de “no me odies”).
Listo. Había dado el golpe como una estocada rápida, un corte limpio. Había preparado mi esquema mucho tiempo antes, cuando vi en sus gestos de cariño hacia mí, bajo forma de especiales atenciones a la piel de mis brazos, una irrupción de los afectos más tiernos, y en ellos una amenaza al intercambio sexual puro que yo pretendía con ella. Había visitado entonces el campo de batalla con anticipación, sintiéndome como un general que evalúa cada posibilidad y sus implicaciones estratégicas. En ese sentido necesitaba tener una respuesta a cada recurso que ella pudiese presentarme, y estaba preparado tanto para una aceptación pacífica como para un ataque de ira con golpes bajos. Era extremadamente importante no perder el control de la situación, pero sabía que encauzar el sangrado de un corazón femenino hacia el mar no podía ser fácil.
No pude saber que pasaba exactamente por su cabeza pero no era odio, y con alivio oculto di por cumplida la primer parte del plan, la más predecible.
Ella no era tonta, en el fondo sabía que se estaba empujando al barranco de lo que sea que hubiese entre nosotros, pero no la culpo. Yo hice bien mi parte como para que viese en mí lo que necesitaba ver en un hombre, y siendo así se jugó sus chances conmigo.

Imagen: "Can not prevent it, but there is no need to prevent it", de Ryohei Hase

miércoles, 11 de marzo de 2009

De mala leche nomás

La suposición "el hecho de que no conozcamos la verdad no significa que no exista", en lo práctico es lo mismo que decir que la verdad no existe.

El determinismo tiene un punto débil, a saber:
A-Todo hecho es una consecuencia que responde a una causa (que puede enumerarse con la necesidad de varios factores simultáneos; una vez determinados solo los factores NECESARIOS para dicho efecto, ese conjunto es la causa)
B-y...toda nuestra actividad mental responde a causas, que eventualmente se podrían determinar...no es cierto?
(pausa)
C-pero es claro que aún no se determinaron las causas que determinan el comportamiento humano de modo que este sea totalmente predecible, con grado absoluto de certeza.
D-y es claro que eso no impide que los humanos tengan un comportamiento de todas formas, por ejemplo eso no impide que alguien pueda llamarse a sí mismo "determinista".
E-todavía no pueden determinarse las causas de por qué alguien afirme ser un determinista, puesto que "C",o sea que un determinista no puede saber determinísticamente por qué él mismo se considera determinista.
F-y eso significa que existe un margen de posibilidades para las causas de que alguien sea determinista, que contempla todas las posibles variantes, sin que sea válido descartar el todo ninguna hasta que no se pueda determinar con la certeza que el determinismo defiende como implacable.
G-Todo fenómeno observado es interpretado desde una mente que no es todavía aislable como variante, que no ha sido determinísticamente delimitada, y por tanto ese fenómeno está probabilísticamente contaminado por esa indeterminación.
(pausa con sonrisa)
H- dada la indeterminación asumida en "C", "E", "F" y "G", sabemos que un determinista puede ser sincero en su convicción, pero no tiene los fundamentos para sostenerla de modo ineludible ni siquiera acerca de sí mismo, ni por tanto tampoco acerca del universo.
I- Un determinista coherente sólo consideraría válido decir que cree que todo hecho responde a una causa en teoría manipulable, pero que que no puede llevar a la práctica ese principio, y que no está seguro por qué piensa que ese principio es cierto.

Conclusión:...no parece que tomar el determinismo en sentido estricto sirva de algo realmente...es un principio que se puede adoptar según la ocasión, pero tomarlo como autopista a la verdad es un callejón sin salida.

Touché.

Imagen: Sin título, de David Ho

La chica de la risa malvada

2º año del polimodal (4º del sistema secundario normal). Me había cambiado de turno por inconvenientes técnicos, y había una chica a la que no le presté atención. A mitad de ese año me empecé a juntar con el grupo de pibes que se sentaban cerca de ella y mas o menos le hablaban. A medida que yo hacía payasadas la veía de espaldas reirse, y a veces directamente eran carcajadas. Entonces la vi bien. Cagué. La situación se mantuvo mas o menos así por un tiempo, mis amigos y yo diciendo pelotudeces por lo menos originales, y yo cada vez más embobado con verla reirse (era una risa malvada por momentos). Empezamos a hablar de vez en cuando. Cuando yo más feliz era, termina el año. Vacaciones y desolación.

Empieza 3º año. Agarramos una pasantia juntos, y compartimos más momentos. Un día le tiro la onda, pero fui un tarado porque se lo dije como si fuera una oportunidad comercial "Te quiero como amigo". Por un momento fuí Rafa. No la saludé ni le hablé más, además no daba ser pesado. Entonces sucedió algo inesperado: la amiga se me acercó a decirme que ella me extrañaba. Y yo hice lo que no debería haber hecho, pero no pude hacer otra cosa. Le empecé a hablar de nuevo como si nunca hubiese existido el día que me le tiré. La situación persiste hasta fin de año, yo conocía otras minas y pasaban cosas, pero no podía sacarme de la cabeza a ella. No tenía competencia ni de lejos. A fin de año empieza a haber un acercamiento (usabamos cada uno el buzo de egresado del otro, merendábamos juntos), pero uno de mis amigos también gustaba de ella y me traicionó con algo que no puedo contar acá. El resto le siguió la corriente al flaco y me peleé con todos. Los Intocables se habían aguantado de todo (directora, profesores, las víboras que había en ese curso), excepto a ellos mismos... el clima ya no era el mismo, y se hizo más difícil todo, mi cabeza era un infierno.
Fiesta de fin de año, tuvimos miradas que pudieron o no ser de algo más, pero como no me animé a besarla por el miedo que tenía no pude saberlo. Me acuerdo el momento en que antes de irse me devolvió la corbata, haciéndome el nudo. Disfruté eso como si me estuviesen dando la medalla por salvar al mundo.

Me anoto en Psicología de la UBA, y ella también. No lo podía creer. Me anoté en las clases de ella. Felicidad. Un día me invita a una salida en un bar donde toca la banda de los hermanos que querían hacer algo onda Oasis. "Listo, es hoy" dije. Lleva una amiga, y somos 3, empezamos a tomar como desquiciados. Tocaba una banda haciendo covers de Soda Stereo, y el flaco que canta cuando terminan de tocar se la quiere chamuyar. Ella no parece oponer resistencia, y tiene cara de borracha, yo estaba parado a 2 metros y miraba de reojo tomando cerveza. Cuando tienen sus bocas demasiado cerca la agarré de la mano tirándola para mi lado, quedando ella contra la pared y le digo "Vos podes hacer lo que quieras pero yo te amo". Me había convertido en hombre. Me pone cara de descolocada y me dice "me estas jodiendo". "No" le digo y la miro a los ojos sintiendo un alivio sobrenatural. Se escapa y dice que no me vaya, que tiene que ir al baño. Me senté a esperarla, pero en menos de un minuto me paré y me quise ir. La veo al lado de la puerta de salida del bar hablando con el hermano, y paso de largo abriendo la puerta de un golpe. Oh, si ya era un hombre XD. Ella sale a buscarme y en la vereda de ese antro que quedaba al lado de la autopista me dice que no me vaya agarrandome de la mano. Entonces le dije que estaba bien si no me quería, yo no tenía derecho a tener celos, ni a comportarme así por eso me iba. Ella me dice que me quiere, que soy un pilar en su vida, le digo que ella es EL pilar de mi vida, pero que no puedo seguir así. "Qué impide que estemos juntos??" le dije. "No sé!" me dijo. Y me besó. El problema es que yo estaba re dolido por haberme expuesto y no haber tenido la respuesta que en el fondo deseaba! Entonces ese beso era para mí una mentira para retenerme... en total me dió 3, todos cortos, los mas agridulces que me dieron en toda mi vida. Porque ella no me amaba y yo ahora lo sabía demasiado bien. Los hermanos de ella habían subido todos los equipos a la camioneta y nos dijeron que subamos para volver a Pacheco. Pero yo no podía soportar estar ahí con ella. Me fuí con una espada clavada en el pecho, y lo peor era que la zona era jodida y no había nada para volverse. Entonces di una vuelta manzana a pie y cuando volví se habían ido. Todo estaba desierto excepto por el coche del dueño del bar que había cerrado y estaba calentando el motor del Peugeot 405 bordó. Me paré con gesto de hombre mirando al sudeste mezclado con perro mojado y me preguntó si tenía como volver. "No", le dije. Y me llevó cerca de casa.
Al otro día en la facultad la encaré y le dije que teníamos que hablar, ella estaba enojada porque no se acordaba bien de lo que había pasado, parece que un poco se había agarrado de lo que le habían contado, incluso negando que me había besado. Yo había tenido razón. Tuve que compartir medio cuatrimestre más con ella en una materia. Después vino una segudilla violenta de mails donde nos mandamos a la mierda mutuamente. Tiempo después me pidió perdón por haberme histeriqueado tanto. Yo la perdoné. Un día fué a mi cumpleaños estando de novia y después de algunos daiquiris con mucho ron me dió un pico. Y ahí quedó la cosa, yo ya me había dado cuenta de que ella no era la imagen que yo había armado, y el momento para vivirlo se había perdido. Ahora la cruzo y es una mina más. Supongo que la olvidé.

Imágen: "The Weaker Sex", de Charles Dana Gibson

lunes, 2 de marzo de 2009

Prometeo

A mi ya me parece normal pensar que lo que conocemos como mujer es algo que el hombre (asimismo construido en otro sentido que si me explayo sobre eso acá se enquilomba todo) le pide al otro sexo que sea, y milenariamente le impone y exige que sea (o sea que ya hay mucho trabajo hecho desde antes que naciéramos). Cuando uno se enamora en el sentido mas facilista, no se imagina a la mina yendo al baño, sino que a uno particularmente le cuesta imaginar a la persona en cuestión en esa clase de situaciónes. Buscamos en ese enamoramiento cierta cristalización de lo que sentimos que nos falta, sorprendiéndonos de encontrarlo en una mina, cuando desde que nace le imponemos que exteriorice ser todo eso que sentimos que nos falta.
Cuando uno se empieza a dar cuenta de lo interconectados que están nuestros pensamientos entre sí, y la falta de esas conexiones con las del otro ser humano (es decir, cuando pensamos en el otro no usamos al otro, sino nuestra imagen del otro que en realidad es parte de nosotros y refiere a nuestro campo de pensamiento creado en la experiencia de haber vivenciado algo con esa persona, por eso mientras mas tiempo pasa sin que veamos a esa persona la flashamos peor, esa imagen se desarrolla por una dinámica más cerrada en sí misma), y vemos como en general se toma la imagen que se tiene de las personas como si fuese la persona misma, como si realmente se pudiese conocerla, aprehender su esencia, ahí vemos que lo triste es que alguien sea tan predecible que encaje en ese concepto mentiroso de esencia (y sabemos que hay gente que encaja tan bien con los estereotipos, sometidos tan dócilmente para sentir algo parecido a una identidad, que dan asco), vemos que aún en el momento de nuestro mayor éxtasis de sentir que conocemos a alguien, en realidad no hay conocimiento trascendental entre sujetos, sino que se trata de una sensación pajera de poder sentir que la otra persona se complemente JUSTO con nosotros.
Cuando vemos que no es así para mi empieza de verdad la cosa, cuando vemos que la mina asi toda delicadita le cabe esto, le cabe lo otro (y ahí el hada etérea y fantasmagórica que la enviste empieza a desaparecer... le cabe entendés, le cabe!), puede tener mal aliento, se indispone (tenés 12, 13 años y decis "queee??? chorrean sangre una vez por mes WTF!???"), puede decir "chupame la concha pelotudo" cuando está enojada (NAAANII!??) y eso choca. Cuando sentís ese choque sabés que lo que pensaste que sabías te lo metieron de prepo en la cabeza mientras crecías, entendés que no hay saber innato respecto a esas cosas, que a la evolución de la especie nunca le fue necesario que un sexo comprendiese al otro ni que lo complementase románticamente, que esa ignorancia entre ambos sexos es funcional a que ahora estemos poblando el planeta, que la cultura misma no pide que entendamos al otro, que no hay nada que nos garantice en tanto "armonía del universo" saber lo que es copado saber, entonces no hay una razón regente, ni nada parecido ni lejanamente a lo que llaman dios, sólo hay indeterminación y caos desde el punto de vista práctico, el único que vale la pena contemplar.
Entonces entendés que llegaste a un acantilado peligroso, un lugar donde no se supone que deberías estar, ves todos los cuerpos abajo de los que no pudieron soportarlo, todos los que llegados a este punto sólo pudieron pensar en el suicidio. "La vida no tiene sentido, la vida no tiene sentido!" dice uno que pasa corriendo y se tira. Cae llorando y se desparrama contra las rocas enrojeciendo las olas rápidamente. Débil. Y en ese momento, como un murmullo que fué creciendo en las sombras y que al fin se hace evidente, sucede. Un pensamiento cual antorcha se enciende y toma fuerza, se hace intenso y vibra entrelazandolo progresivamente todo: "Si no existe la verdad, y el mundo es un océano inestable de innumerables verdades en pugna, entonces es nuestra oportunidad, metamos mano hasta donde podamos. Hagamos de la mentira la verdad, seamos dioses, derribemos a los titanes."
Empezás a ver los instrumentos por los que la idea misma de que la verdad nos trasciende se construye, empezás a ver quién se beneficia, qué tipo de persona duerme mejor viendo así las cosas, y todo lo que esas personas están dispuestos a decir y hacer para poder mantener su cápsula sin conflicto. Empezás a rechazar el engaño de las personas que incluso están tan metidas hasta los huevos que creen ser sinceras. Empezás a meter mano en el gran quilombo que es el mundo y empezás a ver cosas raras que empiezan a pasar a tu alrededor. Y te empezás a reir, a reir como nunca te reíste en tu vida. Entendiste cómo funciona. Empezás a ver quienes mas o menos entienden la onda, algunos recelosos se sienten amenazados y muestran los dientes, otros contentos de poder encontrar una mirada a la altura de las circunstancias te hacen una sonrisa de entendimiento y te muestran las puertas. Hay miradas desde las sombras que nunca hablan, solo envidian: a esas hay que hacerlas envidiar hasta que revienten y se asomen, porque no resisten la luz. Y hay diosas también, y entonces todo se vuelve extremadamente divertido!

Y un día encima viene alguien y te dice: "Yo te conozco a vos". Jajajaja

Así viene mas o menos la mano.

Imagen: Sin título, de Beksinski

martes, 24 de febrero de 2009

Danza



A veces pasamos por toda una serie de diálogos y manierismos con el solo propósito de alcanzar un momento determinado con una persona. Pero estos laberintos ornamentados no podrían ser sorteados con gracia a menos que se tenga la capacidad de concebir expectativas de un placer divino con suma precisión, concentradas en la idea del preciso instante en que los elementos que surgen de estas preliminares necesarias entran en las constelaciones de combinación que nuestro deseo reclama.
Con muchas mujeres –y con la que en particular me ocupaba el pensamiento esos días- ese momento estaba definido en mi mente con no menos precisión que la que usa un cocinero para seguir una receta. Porque todo plan sufre desgarros e injertos a lo largo de su aplicación y contraste con la realidad, pero en el conocimiento bien arraigado del valor trágico de ello reside la vía a una transmutación que produce el más alto vigor. La ignorancia del puro ímpetu tiene a falta de este envenenamiento su costado frágil, y quien puede soportarlo forja una garra de acero.
Yo había afilado mi lengua de reptil y mi olfato pasaba mucho por lo que veía y oía, y sentía que un néctar muy puro estaba muy cerca, emanando de ella y de todo lo que me conducía a sus fuentes ocultas de placer. Por momentos mi determinación amenazaba mis propósitos anteponiendo a sus palabras imágenes demasiado vívidas, absorbiendo mi atención y encandilándome por peligrosos segundos. Tal vez mis súbitas coloraciones y estremecimientos fuesen hábilmente recogidos por su mirada –y para bailar nada mejor que dos serpientes-. Ella terminaba una frase sobre la última película de Batman cuando mi boca ya estaba pérfidamente cerca de la suya –había dicho “está buena pero me pareció un poco larga, por momentos me aburría”- y en el momento en que soltó la última palabra un ligero estremecimiento en su labio inferior me llevó a irresistiblemente a saltar el abismo, y la besé.
Comenzamos la batalla abierta por ubicar al otro en la posición en que queríamos tenerlo, lo que siempre se hace más interesante si se enfrenta una voluntad fuerte y experimentada, sea cual sea el resultado. Concesiones, avances, deleites, retrocesos, sorpresas y puntadas de hilado maestro de ambas partes en el besar y en el tanteo de los brazos que buscan puntos sensibles. Aspirando de a bocanadas del fuego que crecía y manteniéndolo a raya del exceso. Entregada mi boca al imperio sutil y voraz de la de ella, mis manos habían logrado anclar cada una bien cerca de su coronación. Acaricié las cercanías de sus muslos consiguiendo suspiros, mientras sus glúteos colmaban alternativamente mi mano más lasciva. Su respiración se entrecortó cuando entre mis dedos pasaron sus vellos más velados, lo que, para mi expreso gozo, solo podía suceder en su pubis. Y mientras el mayor de mis dedos comenzaba a acariciar un borde húmedo y suavemente rugoso, por detrás se deslizaba otro hacia abajo y cerca, desesperadamente cerca. Mi espalda ganaba rasguños cada vez más fuertes, mi cuello era mordido a veces hasta puntos extremos –incluso para mí-.
Hay que tener siempre corazón para tragarse lo que queremos cuando lo tenemos delante nuestro, sin más obstáculo que la fugaz amargura de saber que ese cumplimiento es el fin de un camino, amargura que solo dura hasta que comenzamos a engendrar otro deseo –lo que había aprendido a hacer bastante rápido-. Exhalé un suspiro antes de seguir. Ella no pudo contenerse y abandonó su rostro contra mi hombro, abrazándome tan fuerte como se lo permitían sus brazos. Cuando ya tres falanges hurgaban en rosa, reposé apenas con uno de la otra mano en un placer prohibido, y todo lo que en mi pudiese llamarse razón se desintegró a medida que la yema hacía círculos alrededor de espacio tan pequeño, de donde comenzaba a emerger hacia fuera un botón hambriento. Fue muy difícil no estallar más de una vez, atacando así, por adelante –a veces un poco más arriba- y por detrás. Convertido en una bestia voluptuosa llevé mi mano a su boca, que gustosa la probó y vino a fundirse con la mía, y erguidos como estábamos –sin abandonar jamás su punto oscuro- la penetré sin vacilación. Es especialmente difícil describir ciertas expresiones de la cara de una mujer, sobre todo cuando significan tanto para uno. Es mi angustia cuando evoco todo su cuerpo contorneándose al ritmo de mis embestidas en todas sus entradas, siendo cada pequeño detalle parte indisoluble de un universo sublime. Llegué al clímax sintiendo que era el mejor que había tenido en la vida. Todo instruido sabe que esto no es estrictamente cierto, sino que se trata de que todo buen final se sienta como el mejor, siendo esa sensación siempre la misma y pudiendo repetirse todas las veces que se quiera.
Por su parte ella me dijo al otro día que había llegado 3 veces y que le había parecido graciosa la forma en que mis ojos giraban hacia arriba, quedando por momentos en blanco, y resaltando ese detalle haciendo una burlona imitación que me irritó sin que quisiese reconocerlo. Ella supo enseguida que lo había conseguido y se echó a reír con tanta malevolencia que apoyó la cara en la almohada a medida que mi expresión se hacía más evidente. Desde el sonido de estertores sofocados asomó su mirada, y me le eché encima. Le hice cosquillas sin piedad en las costillas y después en la planta del pie, hasta que el dolor de panza la obligó a capitular. Cuando nos quedamos mirando a los ojos, yo encima de ella, le di un minúsculo beso en la nariz, y ella posó la punta de la lengua en la mía por un demasiado breve segundo –no era la única que vez que me encontraba lamentando la fugacidad de los momentos que por ser tan fugaces eran precisamente tan buenos-. Entonces me di cuenta de que mi mano había quedado apoyada en su pierna izquierda. “Un buen comienzo” me dije, mientras sonreía al pensar quién estaba en la red de quién.

Imagen: "Garden", de Isabel Samaras

jueves, 18 de diciembre de 2008

El cazador de vampiros

Cuando era más pendejo que ahora creía en los vampiros. Había leído algunos libros de Anne Rice y me pasaba ratos pensando en todo lo que podría hacer siendo vampiro. No hubiese sido problema no tener más vida diurna, total uno se acostumbra a todo a la larga como si fuese lo más normal del mundo. Pero sabía que aún cuando existiesen, podía pasar toda mi vida sin ver a uno, no me los imaginaba desesperados por hacerse conocer, al contrario. Y eso me angustiaba.
En algún momento tomé un viraje un poco más empirista, y eso incluía tomar cada creencia de cualquier persona en algo que nunca haya visto como un producto derivado de sus necesidades internas, arraigadas en su entramado psíquico en base a su historia de vida. A partir de ahí fue como tener la katana de Ockham y empezar a cazar a todos los mitos urbanos, a todos las leyendas folklóricas, a todas los héroes religiosos, a todo lo tomado como “sobrenatural”. No fue un proceso de introspección pacífico, fué una masacre. Básicamente se trató de prestar atención a las sensaciones que implicaba ocuparse de cada una de esas cosas, y deducir por dónde pasaba en cada caso el placer de desear que existiesen. Las personas en general tienen terror a considerar sus fantasías bajo este lente, se ponen nerviosas cuando entienden intuitivamente que todo su ratoneo trascendental es en el fondo una masturbación apoyada en “lo que la ciencia no puede explicar”. Muy conveniente. Es como cuando un adolescente busca refugio en la intimidad del baño para relajarse un poco jaja


Un día le llegó el turno a los vampiros. Se las hago fácil: deseo de inmortalidad (nada que explicar), identificación con la vida nocturna (aspectos latentes de la personalidad), atracción por la sangre por medio de la succión (rebrote del placer de cuando tomamos leche de una teta gigante para vivir, la sangre es una distorsión de la leche, el sentido de principio vital es lo que permanece), volar (voyeurismo en mi caso), ser convertido por una vampiresa muy pervertida (Ja!), fantaseo psicoquinético ... ya entienden lo que quiero decir. Ninguno de estos deseos es paranormal, y no es difícil entender que alguien tenga mucho interés en que existan los vampiros si disfruta tanto pensando en qué haría siéndolo. En el momento en que se hace claro que es mucho más simple y por eso más probable, explicar la idea del vampiro como un fantaseo que encaja con muchas aspiraciones que solemos tener los humanos, antes que como una especie efectivamente existente, el corte está hecho.

Éste es el punto donde golpeo siempre y con gran placer. Ni los vampiros , ni los extraterrestres, ni los santos, ni los ángeles, ni las sirenas, ni los hombres-lobo, ni Medusa, ni las ninfas de un estanque encantado, ni ningún dios soportan ese daño. Todos ellos caen…y adoro verlos caer.


Perdemos fantasías, pero ganamos algo mucho más interesante… porque esas necesidades siguen estando ahí, y reclaman una satisfacción que no necesita para nada de superpoderes mágicos. En vez de pensar que bueno sería, hay que retrotraer cada deseo hasta alguna fuente viable en el mundo físico. Lo más difícil no termina siendo aceptar alguna clase de inmortalidad cultural en vez de la orgánica, usar el simbolismo de la noche para hacer ciertas cosas, o disfrutar estéticamente de un cuello femenino. Lo más difícil es atreverse de una vez a hacerse cargo frente al resto de los humanos del deseo irrefrenable de exprimirle placer al cuerpo viviendo ciertas experiencias y sobrevivir al vacío que eso produce. Una y otra vez. Hasta la muerte. Yo te reto a hacerlo.


Imagen: "Hylas and the Nymphs", de John William Waterhouse

sábado, 22 de noviembre de 2008

La bicicleta

Hace un tiempo que mi bici venía dando señales de que necesitaba mantenimiento, pero yo siempre lo dejaba para después. Creo que lo primero fué acostumbrarme a no tener frenos delanteros "porque el problema es no tener los de atrás", pensé. Entonces una vez frené en la esquina de la plaza y me fui de costado... alcancé a largar la bici que raspó el asfalto, y yo me quedé parado mientas los transeúntes miraban la escena esperando sangre. "Cómo zafé, que grande". Pensé.

Y de a poco me fuí metiendo en esa actitud pelotuda de hacer de cuenta de que no hay un problema. Ya saben adónde nos lleva eso... y yo tambien lo sabía.

El único momento en que pensaba en esa bicicleta que no fuese mientras la usaba, era 20 minutos antes de entrar al trabajo, cuando ya no tenía lugar a arreglarle nada ni llevarla a ningún lado a que lo hagan. Un día estaba exactamente en esa situación de "qué mierda hago ahora que llego tarde", porque la rueda atrás estaba descentrada y tocaba contra la pastilla de freno, y a pesar de mis esfuerzos de ajustarle los conos no podía hacer que gire sin frenarse. Entonces tuve la idea de arrancar esa maldita pastilla que no me dejaba pedalear tranquilo. Soy un genio. Pero a pesar de que tenía cierta imagen de que la personificación de mi sentido común presentaba su renuncia, sentía una satisfacción salvaje por haber zafado así y poder hacer todo al límite. Así estuve un par se semanas, y cuando hacía la bajada atrás del supermercado mi adrenalina se elevaba. Cada viaje al trabajo era una tirada de dados donde sólo podía ganar la sensación de arriesgar todo y no perderlo. Bastante! Si tan solo los cristianos altruistas lo entendieran...

Y una noche volviendo a casa el eje trasero comenzó a hacer un ruido monstruoso. Supe que en cualquier momento la rueda podía atascarse y despedirme hacia el pavimento, pero no tenía ganas de caminar, y entonces pedaleaba aterrorizado, entusiasmado por la idea de llegar a casa en esas condiciones. Y lo hice. Al otro día me di 15 minutos adicionales para ver que podía hacerle a la bici, pero fué imposible resucitarla. Cuando vi algunos rulemanes esparcidos en el suelo, y aunque sabía que era como pretender revivir un pescado metiendole las tripas por la boca, los puse adentro del eje y ajusté las tuercas, y entonces la terminé de cagar, porque la rueda no giró ya de ninguna manera. Listo, era el límite, finalmente lo había encontrado. Cuando después de boludearme a mí mismo casi 2 semanas la terminé llevando a arreglar, el bicicletero arruinó mi presupuesto mensual: por haber usado la bici varias veces desinflada, la llanta de atrás quedó hecha un huevo, y hubo que cambiarla.

"Sí, definitivamente sos un boludo... y?". Y resulta que esos días sin bici tuve que ir al trabajo tomando un colectivo y caminando 2 km de paisaje monótono. Sería éste el escenario de mi iluminación personal.

Resulta que uno puede intentar salvarse de esa caminata tediosa haciendo dedo, a lo mejor algún coche de los que van a su barrio privado se apiada... pero mientras me encontraba caminando cerca del asfalto con mi mano extendida y el pulgar levantado, volteando la cabeza cada 5 segundos para poner cara de "daaale"... me di cuenta de todo el tiempo y energía que estaba perdiendo con ese intento de lotería. Me dí cuenta de que nadie me podía asegurar que alguien se copara por más esfuerzo que hiciese, pero que nadie podía quitarme un tiempo específico de llegada si me ponía caminar a paso firme y sin pelotudeos. De repente me alejé del asfalto y empecé a hacer eso, dejando al momento de sentir esa angustia y la frustración consiguiente a cada coche que seguía de largo. La sensación de serenidad incluso alteró la percepción del tiempo (o al recuerdo de esa percepción), porque cuando me quise dar cuenta ya estaba muy cerca. Al final llegué mas temprano a trabajar caminando que cuando iba con la bici.

Este hecho me resonó toda la semana, pensando en que tal vez encerraba la esencia del desperdicio que estoy haciendo con mi vida, y en que si me pongo las pilas para llegar adonde quiero llegar de una vez por todas, paso a paso como Mostaza, a lo mejor cuando me quiera dar cuenta ya estoy ahi.

Y así fué que ésta seguidilla de detalles pelotudos que acabo de relatar podrían significar un punto de inflexión en mi vida, el comienzo de una aplicación masiva de mi manera de ver las cosas a la vida real y cambiarlo absolutamente todo.


Imagen: sin título, de Joseph Mallord William Turner.

sábado, 15 de noviembre de 2008

Pseudología


(un poco de reciclaje)

12 de diciembre de 2006, yo, James Smith, con bloc de notas en mano. Nicolas-Palette sentado en el sillon del living de su casa. Se sienta y toma un poco de agua, después me sirve un poco. Nos conocemos de entrevistas para anteriores posteos. Le pregunto que es de su vida amorosa. "No me gusta que indaguen en mi vida privada", lanza casi impertubable con las manos entrelazadas entre sus rodillas. Se queda pensando un poco mirando hacia el vacío a su costado y al cabo de unos segundos agrega: "...si te dijera no entenderías. Nadie podría...y tal vez sea mejor así...". Vuelve en sí como llevado por un deber y pasamos a la cuestión que me trajo a su casa.

JAMES: anticipó en nuestra conversación telefónica que quería presentarme su primer libro en exclusiva.
PALETTE: Si: "PSEUDOLOGÍA."
(Me alcanza un libro de tapa negro mate con carácteres en negro brillante, en ligero relieve).
J: Prometo leerlo. De que trata?
P: Sobre la gran mentira que es el mundo.
J: Podría desarrollar un poco esa idea?
P: Todo lo que se pueda concebir es una construcción mental. Partiendo de esa base, pedirle al cerebro que elabore una verdad es pedir facturas de dulce de leche en la ferretería. Ante la religión y la filosofía objetivista, la pseudología viene a decir al mundo que cada ser humano es un universo paralelo a todos los demás, que no existe el conocimiento verdadero, sólo estructuras útiles a los fines personales, conscientes o no, y siempre efímeros. No olvide que la histeria diagnosticada es la condición humana llevada a un punto peligroso. Creerse "sano" es solo una histeria sofisticada, legal, pero no indefensa.
J: Suena a desengaño.
P:Mas bien a engaño, otro engaño más. Es imposible ser honesto en el sentido estricto de la palabra. Cuando alguien quiera decir lo que omitió, estara dándose vuelta, sí, y dando a espalda a lo que antes tenía de frente.
J: Somos perros mordiéndose la cola?
P: me cabió.
J: No es que me convenza, pero para la gente que quiera saber más. ¿que queda por hacer una vez asumido que LA verdad no existe?
P: una vez que se entiende eso podemos otorgar a la vida el sentido consciente que más nos guste, frente al monopolio mental de las religiones (cierta parte de la ciencia se usa con metodos religiosos). Propongo que cada vida sea un lienzo en blanco para ser pintado por uno mismo, no por un tipo con sotana, ni un barbudo, ni una vieja, ni un tipo con delantal blanco y anteojos. Son moralistas: NO VIVEN Y NO DEJAN VIVIR.
J: El término "pseudología" a que viene en esta construccion suya?
P: A que cuando critico la mentira, supuestamente lo mío debería ser verdad. Pero no: es pseudo-verdad, una creencia. Lo asumo completamente, todo lo que dije es pseudo, por eso puedo decir tranquilamente que el mundo es pseudo, una construccion mental. Por supuesto ahora me creo más piola, asi funciona la mentira bien hecha.
J: Cual cree entonces que es su fin con este libro?
P:La pseudología quiere instaurar la primacía de las diferencias entre las personas. Creer que todos somos iguales es querer regir a todos por los mismos principios, creer que ser distinto es ser peor. De ahí nace la moral de la gente que odia a los gays, zurdos, lesbianas, nativos, negros, prostitutas, extranjeros, libertinos, pobres, ateos, anarquistas, mujeres... todos son o fueron odiados por el miedo de la gente en el poder, que sabía lo que estoy diciendo, y que incentivó su condena a través de la historia: apedreo publico de las prostitutas por los judíos, el Ku Kux Klan, la Inquisición, la Dictadura, el macartismo, el nazismo, la conquista del desierto...y más...
J: en su libro menciona a los "gedes" ¿cumplen algun papel importante para usted en su visión?
P: al gede no le importa nada, hace lo que el momento pide que haga, no le importan los peligros de su diversión. Es lo más subjetivo que existe, y en ese sentido no se miente careteando, queriendo quedar bien. Él quiere divertirse, su intencion real no es molestar. Pero las prohibiciones morales generan ese desborde. Cada tipo de dios genera un diablo en particular, y "si lo prohibido es ser gede, gede seremos". Es un síntoma, no un problema en sí mismo, aislado. Será que un librito rejunte de lo que DÍCESE QUE DIJERON unos tipos sabios hace miles de años es una de pseudo-verdad más creible para algunos que lo que tienen en frente... porque es demasiado doloroso de asumir.
J: a lo mejor dentro de 2000 años si usted tiene la suerte de tener una muerte trágica su libro es la nueva guía. Buena suerte Palette jaja!

Imagen: título y autor desconocido por mí.

viernes, 14 de noviembre de 2008

Los regalos

A lo largo de la vida uno se encuentra en escenas indeseables. Tirando los ojos hacia arriba, la cabeza hacia atrás y contrayendo muchos músculos del cuerpo, contenemos la respiración para soltarla en un bufido de hastío. Nos preguntamos primero que tiene la otra persona en la cabeza para hacernos un planteo así, y mientras pensamos en eso para salir del paso también pensamos... "qué mierda hice yo para estar acá?". No me malinterpreten, en estos casos no se trata de adjudicarse parte de la culpa, sino de buscar de qué manera no previmos lo que iba a pasar para evitarnos un disgusto producto de la inmadurez ajena. Ante todo retrucar con la primer frase de indignación, implica seguir el juego y desperdiciar nuestro tiempo. Necesitamos una respuesta, tal vez una frase simplemente, que lleve a la persona enfrente a darse cuenta de que está haciendo el ridículo frente a nosotros y de que corre peligro de empeorarlo de manera legendaria, y eso sin que lo tome como una ofensa a su orgullo. El camino para ello consiste en que llegue a esa idea como producto de su pensamiento, que parezca su idea, y no en tener que aceptarlo directamente de nuestra boca. Hecho esto la persona de repente cobrará una especial disposición para abandonar el terreno, a lo que no debemos oponer ninguna resistencia. Pasado el peligro podemos sonreir satisfechos.

Una clase de persona especialmente propensa a crear estas escenas es la que no sabe regalar. Se supone que cuando uno hace un regalo resigna todo poder de decisión sobre ese objeto para dejarlo en manos del agasajado, pero estos personajes nunca aprendieron a desprenderse de algo, aunque no por eso eviten regalar cosas a sus seres queridos. El aparente misterio se resuelve cuando entendemos que si eso no representa un conflicto para ellos, y es que deben encontrar alguna satisfacción en generar la sensación de que les debemos algo, y no importa qué, solo les importa en el fondo la sensación a la que son adictos. Nunca desaprovechan la oportunidad para recordarnos ese excelente presente que nos hicieron y lo mucho que les costó, ni para hacernos los reproches mas asquerosos si descuidamos ese regalo en cualquier sentido. Claro que la satisfacción de la que hablo no es de la que sea fácil reconocer abiertamente, ante todo se trata de un placer que ellos mismos saben despreciable y vergonzoso, y ese punto es el que hay que hacerles sentir en peligro de ser expuesto de manera monstruosa. Incluso tal vez uno entrevea este entramado suyo mas claramente que ellos mismos, pero sea lo que sea que los seres humanos hagamos inconscientemente en el sentido freudiano (subconscientemente para otros), de la misma manera podemos hacer lo que sea necesario para defenderlo, y por eso no debemos subestimar a estas personas: monos con navaja, precisamente, con navaja.

La cagada con poder verlo así es lógicamente una repulsión a regalar durante un tiempo, porque como me dijo Damián hace unos días "che es una cagada que por eso de hacernos los no me importan los regalos, no nos regalemos cosas". Y tiene razón. Es lindo regalarle algo a alguien pensando en que le guste o lo necesite, saber que esa persona va a tener una sensación copada causada por nosotros, y no esperar nada más que precisamente eso. Para qué pedir más? Uno hace esas cosas en el fondo porque nos gustaría estar en el lugar de esa persona, y es una buena manera de ayudar a que sea asi haciendo eso, pero para que sea REAL está absolutamente prohibido hacer cualquier reclamo al respecto, la onda es que le surja a la otra persona como nos surgió a nosotros. Que gracia tiene sino? Pero esta gente no puede superar que la vida es así, que el otro no se complementa necesariamente a nuestro deseo, entonces invade terrenos de decisión. Invade a cada persona que interviene en algo que no resulta como quisiera. Pero a mí no. Eso me es sencillamente inadmisible, y por eso lo hago extremadamente difícil.

Imagen: título y autor desconocido (se acepta informacion XD)

sábado, 8 de noviembre de 2008

Sobre el lenguaje y las cortinas de humo


Siempre me causó curiosidad la etimología de las palabras en general, pero una y otra vez caí en la cuenta de que siempre para cualquier explicación necesitamos más palabras. Eso no me sacaba mucho de los problemas en realidad: no existe ninguna explicación autosuficiente. Pero eso no evita que cuando yo te diga "hola" me entiendas, entonces debía ser mas simple. Pensé.
Pensé que antes de cualquier cuestionamiento a la validez del lenguaje como poder de entendimiento, estaba el hecho innegable de que antes de poder siquiera dudar de si funciona o no (mucho antes!) lo estuvimos usando. Sentí que el ser escéptico respecto de que los seres humanos puedan entenderse implicaba morder la mano que nos alimentó todo ese tiempo. Y no sólo eso: en el preciso momento en que hincamos el diente en la validez del lenguaje esa misma mano no deja de alimentarnos para que podamos decir "saben qué? no creo que el lenguaje sirva de algo". Y la verdad que a mi no va ese histeriqueo de hacerse el interesante, me dan ganas de vomitar el tan sólo imaginarme en una reunión, estirando la silla hacia atrás para decir con tono pseudosofisticado: "señores, tengo la convicción de que no entienden ni una palabra de lo que les estoy diciendo en este momento". Siempre pienso que esa gente debería quedarse callada para ser coherente, lo que no me molestaría para nada. En teoría alguien así no debería ni siquiera quejarse si le pisamos el pie... y ustedes se preguntarán qué clase de persona puede plantear algo así.

Pero yo miro, y mirando aprendí a oler a la distancia a cierta clase de personajes despreciables... los detecto tan infaliblemente como cuando se sabe que alguien va a decir algo estúpido, queriendo parecer que sabe, cuando antepone frases como "todo lo que es el/la"o "el tema de" (ej. "me gusta -todo lo que es- el arte", "me interesa -el tema de- el medio ambiente") abarcando todo para no errar, y por eso mismo incapaces de acertar en nada. Ambas expresiones sobran en cualquiera de ambas frases, como pueden verificar, pero uno sabe perfectamente por qué: es que esa persona durante un tortuoso segundo no sabe qué palabra usar, y como su narcisismo no le permite dejar al descubierto su ignorancia, necesita llenar el vacío con algo que le deje llegar adonde quiere que creamos que su conocimiento llega. "Ya que estamos -piensa este espécimen superdotado- puedo no sólo hacer pasar desapercibida mi ignorancia, sino además poder parecer en ese momento más inteligente". Por supuesto el crédulo siempre completa el trabajo diciendo "a mi también me gusta ese artista! y tal otro?". El impostor asentirá con la cabeza buscando en el secreto de la quiromancia (que no está para nada en la lectura de manos) las palabras que lo acerquen a poder seguir la farsa, y si espera que el tema se repita en el futuro, al llegar a su casa buscará por Internet la vida y obra del artista en cuestión, sin jamás mencionar este último detalle, claro está.

Por supuesto está ese capítulo de los Simpsons donde la mesa directiva discute la necesidad de un nuevo personaje en la serie de Tomy y Daly (Poochy), y la ejecutiva de pelo corto usa con énfasis ciertas palabras. Cuando Krusty le sigue el juego interrumpe un tipo con rasta sentado a la izquierda, sombrerito verde, anteojos y chivita diciendo: "disculpen, pero términos como «asertivo» y «paradigmático» no son los que usa la gente estúpida para parecer intelectual?... estoy despedido no?", y el jefe le dice que sí. Ese día supe que tenía un héroe y con mis amigos en la secundaria recordábamos esa escena riéndonos hasta el dolor de panza y los ojos llorosos.

Por alguna razón hay personas que no se permiten mostrarse humildes y sinceros frente a los demás, buscando siempre poder sentir que dieron al otro una impresión mejor que el pobre concepto que tienen de sí mismos, y por eso mienten, mienten asquerosamente. Yo obtengo una gran satisfacción ejecutando ciertos gestos que les hacen pensar que tal vez soy consciente de lo que hacen y por qué, y mejor mientras más pueda estirar su angustia por su incertidumbre en este punto.

Imagen: "Soir Blue", de Edward Hopper