En pantanos de sueño enmohecido,
de sol gélido tardes en silencio,
yo te evocaba, a veces dormido,
risueño, a veces sin saberlo.
En cada oscura sinuosidad,
en los dejos de suspiro y lamento,
irrefrenable apatía de velar
la agonía de los tiempos muertos.
Mi sombra se hunde veloz en la brisa:
vacío, musas, quimeras, herejías,
desbordan la fuente de los secretos.
La estridencia del eco en esa risa
aturde aún la mirada perdida...
...el recuerdo. Ni cerca. Ni lejos.
Groliños
Hace 5 años
0 comentarios:
Publicar un comentario