
Supongamos que vos y yo nos acabamos de conocer. Nos estrechamos la mano, y después de intercambiar un par de frases estúpidas te digo "todavía no te conozco, y me pregunto que clase de persona sos", y acto seguido comienzo a considerar las posibilidades. Rápidamente una serie de calificativos acuden a mí como posibles opciones adecuadas para describirte, y te voy cantando en voz alta las candidatas: pelotudo/a, idiota, ignorante, superficial, garca, inútil, tarado/a, psicópata o copado. Entonces te digo "todavía no puedo saber, pero tengo que considerar todas las posibilidades me entendés?". Tu orgullo ofendido sería el primero en detectar que algo debe andar mal, y echando mano a la razón un poquito identificarías lo tendencioso de mi criterio para elaborar mis hipótesis. Ése es el punto. Te das cuenta de que algunas opciones se superponen con otras, y que al ignorar eso las posibilidades de que seas una persona indeseable estan 9 a 1 en tu contra, y de que eso es terriblemente injusto. La razón rápidamente saca su informe como la impresión que sale de una impresora primitiva de una supercomputadora de los 70 (si, con timbre de "está listo"): la simple enunciación de una posibilidad no le da a la misma una igual validez que a otra sólo por el hecho de ser enunciada. Perfecto, lo hiciste muy bien. Y yo ya tengo lo que quería.
Entonces se admite la necesariedad de que una posibilidad contemplada merezca validez por su comprobación lógica y empírica, solo así podría prevalecer frente a todo el resto de posibles enunciaciones (infinitas por lo inconmensurable), es decir, que para decir que sos alguien idiota pretendés que te dé la oportunidad de ponerlo a prueba. Ése es el proceso que me llevaría a entender lo copado o copada que sos, que descartaría las otras 9 variantes y dejaría en pie a la más adecuada.
A este recurso que referido a tu persona te es tan fácil tirar a la basura, pensálo ahora para la educación primaria, imaginandolo como dividida entre clases donde se les dice a los pibes que la vida se originó desde los microorganismos mas simples que surgieron de un fenómeno químico, y otras donde se les dice que hay alguna clase de inteligencia superior que la diseñó y la creó. ¿Aceptarías además otra clase donde se dice que el mundo proviene de un pedo que se tiró un extraterrestre gigante, además de otra donde dice que todo está explicado en un libro que escribió Menem después de un sueño muy vívido? Seguís pensando que todas las opiniones merecen los mismos derechos? Y la razón a que apelaste antes con tanta indignación? jajaja
Imagen: "What use", de autor desconocido