miércoles, 20 de enero de 2010

Libertinaje: nuevo envase


Creo que en la nota de la revista Viva hay algo de farsa. No porque las historias sean inventadas, sino porque se da cierta imagen de que hay un "nuevo" modo de vivir las relaciones amorosas que está en crecimiento. Se da esa idea de que es un anticipo de lo que serán en el futuro esas relaciones, y eso me parece re cualquiera. Poco de realismo y mucho de truco publicitario para jugar con el morbo y el fantaseo del lector. Aún cuando nos creamos tan liberados de los preceptos del pasado acerca del amor y el matrimonio, lo cierto es que para proyectos como un automóvil, una hipoteca, es mucho más factible que se den matrimonios tradicionales (o sea, con la correspondiente cuota de infidelidad, pero eso no es lo decisivo). Desde hace miles de años en Occidente viene siendo la propiedad de los bienes lo que divide a las personas, y si bien ya no se trata tanto de matrimonios arreglados, en todo caso los mismos interesados en casarse son los que velando por sus intereses en ese sentido apuntan a un matrimonio y a tener hijos.

Por otro lado si, tenemos gente como muestra la nota que elige vivir relaciones múltiples, pero se trata en la gran mayoría de personas de entre 20 y 30 años con muchas ganas de garchar y que no le rompan las bolas con planteos boludos, y a la vez formando parte de un nivel socioeconómico que le permita, primero, lograr concebir el poliamor como estilo de vida con carga filosófica (o sea educación y herramientas culturales diversas), y segundo, dinero y medios para realizar y sostener un proyecto así (un departamento con 6 ambientes full equipment en medio de Vicente Lopez o algo por el estilo). De modo que tratándose de una minoría que a su vez forma parte de un sector minoritario no podemos hablar del "amor del futuro", pero si de un intento de reciclaje de algunos conceptos socialistas que se reflejaron en los intentos de comunas que se vieron ya en el SXIX. La gran mayoria fracasó, y lo mismo pasó con los hippies ayudados por las drogas. Solo que ahora no se trata de un ideal para cambiar el mundo, ahora se trata de "vivir la vida al máximo, con responsabilidad y conciencia".
El rechazo que estas personas manifiestan hacia las situaciones de celos me parece muy válido, pero solo pueden tener esa posición tomada en base al contraste con lo tradicional, para poder decir "estamos mas allá de toda esa cosa infantil de la posesividad y las limitaciones sin sentido", y eso implica crecer observando eso que luego rechazan. Con esto quiero decir que sus hijos (si es que los tienen) no serían de ninguna manera una progenie que continuaría a modo de legado un nuevo modo de vida, es decir, no necesariamente. Tampoco deja de ser cierto el que una mujer o un hombre (pero sobre todo una mujer) que se acostumbre a ser deseada sexualmente y codiciada por su entorno, situación en base a la cual se establece un narcisismo fuerte, será siempre alguien más propenso a utilizar esta ventaja a su favor buscando al mejor partido en vistas a la monogamia.
Por último, es una práctica ya conocida la de ofrecer panoramas futuristas que no contemplan la realidad socioeconómica de los sectores mas marginados, lo que los hace más bellos pero menos creíbles. Lo que llamamos poliamor en Palermo Soho, en La Matanza es puterío, y seguirá siendo así mientras haya gente que se muera de hambre.

Una novedosa manera de ofrecer una práctica libertina para quien puede pagarla, un nuevo envase. Pero realmente, nada nuevo bajo el sol.

Imagen: durante el backstage, parte del elenco de "Maria Antonieta" de Sofía Coppola 

2 comentarios:

Puta se nace dijo...

Gracias, como siempre.

Palette dijo...

Los efectos de subjetividad sobre los hijos creo que no soy el más apto para desarrollarlos. Pero sí puedo remarcar que una constante es que los padres intenten vivir la vida que no pudieron vivir a través de sus hijos. Por ejemplo, imaginemos una pareja hastiada de los celos y de las limitaciones monogámicas, es posible que intente criar a su hijo bajo conceptos más liberales, pero sabemos que asi como esos padres pudieron recibir una crianza conservadora y deviniendo en libertinos, del mismo modo sus hijos pueden devenir en monogámicos (entre otras cosas). No quiero decir que una cosa genera la contraria, lo que pretendo es precisamente romper con la relación de necesariedad entre el estilo de vida de los padres y el de sus hijos. Si esta ruptura es certera, no puede hablarse tanto de una relación del futuro en el poliamor, al menos no al modo de "la gente irá progresivamente observando las ventajas del poliamor y cada generación estará mas evolucionada sexualmente". Es eso lo que ataco, ese pensar el futuro como acumulación progresiva en cuanto a las relaciones amorosas como si se hablase de un capital de conocimiento científico. Cada persona nace y se cría desde 0, integrando aspectos de un mundo que lo precede, pero sin jamás interiorizar todo ese mundo. Esto en muchos sentidos, pero incluye la experiencia de vida de los padres, para quienes el poliamor puede tratarse de un desenlace posterior a un hastío (previo), mientras que para sus hijos es el estado inicial de las cosas, el contexto originario desde el cual sacarán sus propias conclusiones.

A lo mejor algún forista lacaniano podría postear acerca de cómo funcionaría (o no) el nombre del padre en una comunidad poliamorosa (aunque a lo mejor haya muchas clases, o más todavia, un caso por caso). Por mi parte agrego el dato de que existen comunidades en las que los pendejos son criados en comunidad, donde un sobrino es casi lo mismo que un hijo. Lo que obstaculizaría el funcionamiento de ese sistema en nuestra cultura es que los niños provenientes de un entorno así de una manera u otra recibirán la influencia del exterior monógamo, que los observará como bichos raros, los examinará, los juzgará: en el colegio lo van a cargar, las minas al enterarse lo van a rehuir (y si es mina los chabones capaz la tratan de trola de cuna). Cosas así, cosas feas, porque no estamos acostumbrados y la transgresión de valores culturales siempre implica una fuerza reaccionaria, conservadora.

Y último, me da bronca que se le quiera quitar el morbo a lo libertino, pasarlo de lo perverso a lo "copado". No tiene gracia así... ¿Dónde queda la culpa? Creo que en esto del poliamor hay como un enmascaramiento de los celos, un "todo bien" medio naif que no me va, que anula las consecuencias del libertinaje, y no veo la perversión ahí. No lo digo desde la moral, eso me chupa un huevo (por lo de Bergoglio XD), lo digo desde una concepción de lo amoroso que proviene de una vivencia subjetiva del placer sexual. No es el QUÉ (el sexo en pareja monógama, en un trío, en una orgía, etc), sino el CÓMO ( la negociación, la venganza, el morbo, la persuasión, los celos, la fantasía, el deseo, el desenfreno). Hay como ganas de llegar al QUÉ sin los obstáculos de los prejuicios, cuando en realidad muchos no se dan cuenta de que esos obstáculos son lo que hacen tan preciado el final del camino. Es ese morbo el que creo que se vería afectado en un pibe que se críe en un entorno así, aunque bueno dependerá del caso.