
Por ninguna parte restos humanos, y a cada paso en puntas de pie una tabla cae o se queja un chirrido. Huecos en el techo delatan al atardecer, cada crujido resuena adivinado, cada rincón es espectralmente y por momentos llenado. Cuando puedo reconocer las escaleras rotas y las puertas desencajadas comienzo a entender quien había destruido todo, quién se había un poco destruido a sí mismo. El polvo, los escombros y tablones viejos y apilados ya no me impiden sentir algo que animó o anima el lugar. En medio de la sala flotando entonces un pálido reflejo de algo ya no humano y tal vez más humano que todo, mirándome y no mirándome a la vez, vaga presencia que detona en la boca de mi estómago y sube hasta mi garganta. Ya reconocido como pleno autor del huracán, recuerdo que vine a buscar...lo que se había formado, y lo tenía delante mío...
En el mismísimo instante en que lo entiendo todo, el espejismo se esfuma y me encuentro volviendo al afuera, porque así funcionan estas cosas, ningún sueño se revela del todo a menos que sea a costa de sí mismo.
Imagen: "Laberinto", de Leonora Carrington
2 comentarios:
Espero que este sueño te haya dado algunas claves. A mi me describió perfecta una bsuqueda de bajar al abismo para encontrar la causa. Y la certeza que mirando al fantasma de frente, desaparece.Por lo menos en la fantasia! Excelente.
Muy bueno Palette, bien catastrofico. Lindo blog.
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